Scotch Whiskies
Octomore, el controvertido
mastodonte de la destilería Bruichladdich, está de vuelta. Y esta
vez viene con un giro: se envejeció en barricas de vino. Tenemos
que aceptarlo: si estamos hablando de Bruichladdich, sabíamos que
esto pasaría tarde o temprano. Pero éstas no son barricas comunes y
corrientes, por supuesto que no. Las maderas que se utilizaron para
envejecer el whisky con más turba del mundo fueron antes morada de
uno de los vinos más caros del mundo: el Château Petrus. De color
caoba, el cuerpo fuerte y musculoso de este whisky se encuentra en
perfectas condiciones. La textura es suave como las rocas de la
costa occidental de Islay. Una impresionante calidez emana de su
cuerpo, llevándote a un nivel de placer inédito en un whisky de
malta. Los aromas explotan en la copa. Su olor a turba, algas
marinas, alquitrán y velas de barco, todo el carácter de Islay en
alta mar, llenará tu paladar. Con el tiempo y un poco de agua,
emergen las maravillosas notas dulces de los frutos rojos del
Petrus: cereza, arándano y granada, la dulce estela del roble y la
cebada, todo junto brinda un contraste sensacional a vorágine
fenólica. Es un viaje de descubrimiento para los sentidos. Algo que
nunca habías experimentado y que no olvidarás. Deja que su espíritu
se filtre en tu alma. Es revelación pura en una copa.