Alemania, República Checa y Austria
La red de autopistas alemanas, la
Autobahnen, se convirtió en un referente para los amantes de la
velocidad. Las pistas que unen los 16 estados de la República
Federal de Alemania se distinguen por ofrecer una experiencia de
conducción única: alta velocidad, amplios carriles, señalización
clara, usuarios cooperativos y ausencia de peajes. Maneja por
Alemania y luego adéntrate en la belleza de República Checa y
Austria.
Inicia tu viaje en Berlín, donde la
Puerta de Brandemburgo, el Castillo de Charlottenburg, la
Alexanderplatz, la Postdamer Platz, la Gedächtniskirche Iglesia
Memorial y muchos otros importantes edificios y museos son testigos
de una ciudad multifacética, una capital que se reinventa sobre la
marcha y orgullosamente presenta opciones para todos los gustos y
personalidades. La acción nocturna está llena de elementos art déco
y de una mezcla sonora vanguardista, con notas punk y sonidos
underground. Dedica un par de noches a conocer los bares y clubes
del centro de Berlín, te garantizamos que valdrá la pena.
La fiesta termina, pero la ruta
sigue. Sube al auto y toma la Autobahn A 10; luego sigue hacia la A
9/ E51, señal de Munich/Leipzig. Llegarás a Leipzig en menos de dos
horas. Al manejar debes tener en cuenta que si bien no existe un
límite de velocidad general, hay etapas del camino en donde sí hay
límites concretos, que suelen estar señalizados. En Leipzig
encontrarás una ciudad dinámica, enorme y con un perfil cosmopolita
de centro cultural y contagiosa vida nocturna. Visita el Museo de
la Stasi, la Iglesia de Santo Tomás, el Museo de Bach, las casa de
Mendelssohn, Schiller y Schumann. No pierdas la oportunidad de
conocer los alrededores de Leipzig, donde te esperan hermosos
lagos.
Regresa al camino con dirección a
Praga, vía Dresden; en este punto vale la pena detenerse y
disfrutar la parte histórica, llamada Altstadt, donde la modernidad
se integra al estilo barroco de la urbe. Una vez que cruces la
frontera con la República Checa deberás adquirir un pase para
transitar con tu automóvil extranjero. En Praga vale la pena
estacionar el auto y caminar. La Mala Strana es el barrio al que
debes ir para vivir la intensa belleza de la Ciudad de las Mil
Torres; ahí encontrarás hermosas calles, antiguas iglesias, íntimos
cafés, restaurantes con una selección de platillos locales y una
gran Fotos: Cortesía Agencia Turística PPT. oferta de souvenirs. Un
must es el Castillo de Praga, belleza arquitectónica que esconde la
Capilla de San Wenceslao y a la Catedral de San Vitus. Luego de
apreciar la bella Ciudad de los Reyes de Bohemia, regresa al auto y
toma la ruta panorámica hacia Viena, Austria. Este camino, la vía
Ceske Budejovice, está enmarcado por hermosos paisajes, cada uno
una oportunidad fotográfica perfecta. No dejes de probar la cerveza
Budweiser Budvar, una delicia de la región.
La última parada de este viaje es
un derroche de belleza, cultura y bellas artes: Viena. Disfruta de
galerías, museos y el Palacio Imperial; caminar es la mejor opción
para disfrutar la Ringstrasse, donde monumentos y parques se
mezclan con el paisaje. Goza el ritmo de esta ciudad, que a tiempo
de vals se balancea frente a la modernidad.