Spirits
Bentley Mulsanne El Mulsanne está
diseñado para hacer de la buena vida algo maravilloso. Con sólo
instalarse en el asiento del conductor que se siente más como un
trono real que como una necesidad vehicular tendrás una sensación
de majestuosa serenidad que sólo puede describirse como perfecta.
El Bentley Mulsanne, con una plataforma del todo nueva, fue
diseñado y concebido íntegramente en los cuarteles generales de
Bentley, en Crewe, Inglaterra.
Este rey del camino ostenta un
desempeño sobresaliente, pero destaca por la suntuosidad de su
espacio interior, donde conviven espléndidos acabados con los
últimos avances tecnológicos. Por ejemplo, al lado del sistema de
navegación por GPS de última generación están las válvulas de los
ductos y salidas del sistema de climatización, que son simples
botones de meter y sacar, como en los viejos tiempos, pero de una
suavidad y elegancia que no por sencillas dejan de llamar la
atención. Igual sucede con la costura impecable del cuero que
recubre el volante, los detalles de madera en el tablero, la
tapicería, la pintura en fin, todos los detalles están
logrados con maestría de verdaderos artesanos, haciendo uso de los
materiales más refinados.
Que este gigante acelere de 0 a 100
km/h en 5.1 segundos y tenga una velocidad máxima comparable a la
de un Corvette es nada menos que un milagro. La incomparable
sensación de manejar el Bentley Mulsanne se apoderará de ti. No
solamente por la potencia, por los 505 caballos y las 752 libras
por pie cuadrado de torsión que produce el motor V8 hecho a mano
con 6.75 litros de desplazamiento y turbocargadores gemelos,
acoplado a una transmisión automática de 8 velocidades, que por
primera vez en la historia de Bentley puede controlarse además con
paletas a ambos lados del timón. También por la novedosa suspensión
de aire con CDC, un mecanismo que hace más cómodo el transitar a
bajas velocidades y reduce la altura del auto automáticamente
cuando la velocidad aumenta, mejorando la estabilidad al impedir
que el aire, al pasar por debajo del vehículo, tienda a
levantarlo.
El Mulsanne no se maneja, se
desliza con suavidad, y sus piezas y componentes de aluminio,
suspensión de aire y tecnología aeroespacial lo dejan moverse casi
de manera imperceptible y secreta.