Agustín Hernández

Por Web - 20/03/2010 16:25 | Comentar

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Arquitectura de ayer, hoy y mañana

Es uno de los mejores arquitectos mexicanos y del mundo. Sin embargo, es un hombre sencillo y simpático, orgulloso de sus orígenes pero consciente de la innovación y la trascendencia de sus aportaciones en el ámbito inter­nacional

Quien se asuste con las alturas podría tener dificultad para entrar en el taller de Agustín Hernández, una impresionante megaestructura sostenida por un pilar que parece flotar en el aire y permite percibir Boques de las Lomas a los pies de quien cruza sus pasillos de acero. Más que un espacio de trabajo, su oficina es un lugar mágico y de aspecto atemporal, lleno de proyectos y maque­tas de algunas de sus obras más representativas: La casa en el aire (del empresario Roberto Hernández), Calakmul (el famoso edificio en Santa Fe, La lavadora), El Heroico Colegio Militar y la casa de Amalia Hernández, entre otros.

 

¿Cuál consideras que ha sido tu mayor logro?

Mi examen profesional de arquitectura, en el que obtuve mención honorífica, fui gratificado por Diego Rivera, recibí cartas del Dr. Atl y Mario Pani. Hace poco recibí de la Academia Internacional de Ar­quitectura en Sofía, Bulgaria, un premio por una casa que construí en Cuernavaca.

 

¿Qué tipo de materiales son los más recurridos en tus creaciones?

He construido en piedra, adobe y ladrillo, pero mi combinación favorita para trabajar sigue siendo el acero y el concreto; el concre­to lo uso a compresión, y el acero a tensión.

 

¿Cuál ha sido el reto más difícil de tu carrera?

La construcción de la famosa Casa Amalia, de la bailarina y fundadora del Ballet Folkló­rico de México Amalia Hernández, hecha de intersecciones y volúmenes diferentes. Se construyó en 1968 y nos tomó un año y me­dio terminarla. La casa dio la vuelta al mun­do por su diseño futurista. Llamaba mucho la atención de los psicólogos, quienes veían símbolos sexuales en la arquitectura -tras lo cual bromea el arquitecto-: los frommia­nos eran muy poéticos y veían sexo donde no necesariamente había.

 

¿Por qué estudiar arquitectura?

Mi mamá me obligó a ser arquitecto porque a ella le encantaba, yo habría preferido ser ingeniero mecánico; sin embargo, empecé a tomarle sabor a partir del tercer año de la carrera, y ahora utilizo algunos conocimien­tos de ingeniería para mis creaciones. La escuela de Ballet Folklórico de México fue una de mis primeras obras y su fama ha tras­cendido por el mundo.

 

¿Aquién admiras como arquitecto?

Santiago Calatrava, me parece por mucho uno de los mejores arquitectos en la actua­lidad por su uso y dominio de la tecnología. Tiene obras formidables, como la estación de trenes Lieja-Guillemins, en Bélgica, y ahora en Chicago se encuentra construyen­do el Chicago Spire, que será el edificio más alto de la ciudad.

 

¿Qué lugar del mundo te gusta por su arquitectura?

Me sorprende la arquitectura en Oriente. En Dubai, por ejemplo, donde la majestuosidad y la tecnología se unen para lograr edificios impresionantes, aunque en ocasiones tien­den a "abarrocarse" o ser recargados, sobre todo en sus espacios interiores. En la actua­lidad hay pocas obras que me impresionen, porque la buena arquitectura es rara. A me­nudo veo simplemente construcciones que no están al nivel del arte, son recetas que se reiteran en el tiempo y nada más.

 

Háblanos de la Casa en el aire…

Está construida sobre un pilar, es una mega estructura tridimensional donde los espa­cios se reducen bajo una ley que yo llamo Estructura-Forma-Función-Unidad. Es un espacio aéreo proyectado en cantilever, o sea que es una casa volada. Aunque lleva años en Bosques de las Lomas, sigue siendo una de las construcciones más impresionan­tes del mundo. Respecto a esta casa-oficina, Le Corbusier decía que la casa debe ser una máquina habitable.

 

¿Que te inspira Agustín Hernández?

La inspiración para mí es como un sueño que está en el subconsciente y de ahí salen las ideas. Yo le llamo el DNA de la Arquitec­tura o el Azar del Hallazgo. Es algo que, sin pensarlo ni tratando de imaginarlo, te llega…Yo habito, sueño y trabajo en el mismo lugar, para mí es como una invitación a la acción.

 

¿dinos Qué te gusta hacer en tus ra­tos libres?

Sigo trabajando (bromea)… Me encanta leer libros sobre la historia de la arquitectura, pero también me gusta leer a los clásicos como Proust, Borges y Carpentier. Tenía la afición de los automóviles, me encantaban, ahora me refugio en la buena cultura…

 

¿En qué estas trabajando hoy?

En un museo virtual de pinturas rupestres en Los Cabos, Baja California. Se trata de una infinidad de cuevas y acantilados en donde habitaron los protagonistas de algu­na migración en California hace unos 7,500 años. Era una comunidad con una gran con­ciencia social más que de cacería. A mí me interesa seguir innovando, y eso no necesa­riamente implica construir de manera tan­gible. El espacio virtual es un gran campo de inspiración.…

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